¡ Hola amigos!
¿Cómo están? ¡Hace tiempo que no vengo al blog para “charlar” con ustedes!
Bueno... hoy yo tengo una historia para contarles: una historia de mi perrito Chavo. Sí... el nombre de mi perrito es Chavo. Le di este nombre porque en mi niñez me gustaban las historias del Chavo del Ocho que miraba todos los días en la televisión.
Bueno.. Voy a seguir, una vez que la historia de hoy es sobre Chavo mi perrito y no el del Ocho.
Ayer estábamos Chavo y yo en la calle cuando pasó la vecina de la derecha... la misma que hizo una fiesta y no me invitó. Ella hizo un gesto para mí como se quisiera hablar conmigo y yo pensé ¿a santo de qué ella me llamó? Pues yo me fui leer la cartilla a ella. Chavo, que siempre está (conmigo) a lo que salga, clavó los dientes en la nalga de la vecina. Ella se puso en jarras y Chavo y yo salimos pitando de allí. Gracias a Díos mi mamá no lo descubrió... no hasta ahora... jajaja Y yo, una vez más, hice vista gorda para las travesuras de Chavo.
sexta-feira, 10 de outubro de 2008
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